
El líder etnocacerista habría partido enojado rumbo al Cusco tras responsabilizar a Pedro Francke, Alfonso López Chau y José Domingo Pérez del fracaso electoral de Juntos por el Perú.
Las tensiones postelectorales al interior de la coalición de Juntos por el Perú (JPP) han terminado por detonar una abierta fractura en su bloque más radical. Fuentes del entorno político confirmaron que Antauro Humala marcó una drástica distancia del líder de la agrupación, Roberto Sánchez, abandonando la capital rumbo al Cusco en medio de duras recriminaciones hacia diversas figuras que se sumaron a la campaña en el último tramo.
De acuerdo con las informaciones trascendidas, Humala responsabiliza directamente del fracaso de la estrategia política a personajes como el exministro Pedro Francke, el académico Alfonso López Chau y el fiscal —ahora actor político— José Domingo Pérez. A estos tres últimos los acusaría de haber generado dinámicas de conflicto interno, citando como ejemplo los recientes choques mediáticos promovidos contra figuras moderadas como Jorge Nieto Montesinos.
La estocada de José Domingo Pérez y la división por las calles
La alianza ya caminaba sobre una cuerda floja debido a las polémicas declaraciones de los propios integrantes de su lista de candidatos. Uno de los puntos de quiebre más notorios fue protagonizado por José Domingo Pérez, cuyas posturas terminaron por socavar la cohesión del partido frente a la opinión pública.
Pérez acusó abiertamente a la interna de Juntos por el Perú de “prohijar a senderistas y extremistas” dentro de sus futuras bancadas en el Senado y la Cámara de Diputados. Asimismo, el exfiscal marcó distancia de los sectores más radicales al señalar de forma tajante que no participará bajo ninguna circunstancia en la denominada “Toma de Lima” ni en movilizaciones de naturaleza similar.
"Rebelión en la granja": Pugna por los privilegios bicamerales
El alejamiento de Antauro Humala coincide con fuertes rumores de un conato de bronca ocurrido al interior del local central de Juntos por el Perú. El núcleo de la discusión habría tenido como protagonista a un frustrado Roberto Sánchez frente a los novísimos miembros de su bancada.
- Rechazo a la radicalización: Los senadores y diputados recientemente electos habrían cerrado filas para rechazar cualquier tipo de medida extrema o de confrontación directa en las calles.
- Cuidado de las curules: Sectores críticos de la izquierda señalan que este repentino pragmatismo responde a que los futuros parlamentarios ya se encuentran enfocados en asegurar los privilegios normativos e institucionales que recibirán al asumir sus funciones en el nuevo Congreso bicameral, beneficios a los que no estarían dispuestos a renunciar por consignas partidarias.
Con este escenario de fragmentación, el bloque que intentó unificar a las distintas vertientes de la izquierda radical y moderada ingresa a un proceso de reorganización forzada, dejando en evidencia que los intereses personales de las nuevas bancadas pesan más que las alianzas iniciales.











