
El candidato de Integridad Democrática propone usar cuarteles como cárceles temporales y critica la presencia militar en las calles por considerarla una medida "absurda".
En una reciente entrevista el candidato presidencial por Integridad Democrática, Wolfgang Grozo, presentó un ambicioso plan de seguridad ciudadana que promete resultados tangibles en un plazo de medio año. El exgeneral de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) y experto en inteligencia estratégica aseguró que su gestión no se basará en "golpes ciegos", sino en desarticular las finanzas y la logística de las mafias.
Grozo marcó distancia de las propuestas de sus contendores, calificando de "absurda" la militarización de las calles como única solución. "No hay ninguna guerra en la historia que se gane sin inteligencia. Atacaremos los centros neurálgicos de las organizaciones criminales. Se caerán como castillos de naipes", sentenció el candidato.
El tridente de la inteligencia estratégica
Para lograr el objetivo de los seis meses, Grozo propone un sistema integrado que combine cuatro frentes preventivos y de ataque:
Inteligencia Humana y Electrónica: Infiltración y vigilancia tecnológica.
Intercepción de Señales: Rastreo de comunicaciones en tiempo real.
Inteligencia Financiera: Bloqueo de cuentas y seguimiento del dinero ilícito para asfixiar económicamente a las bandas.
Reforma penitenciaria y "Megacárceles"
Ante el desborde de la delincuencia y el hacinamiento en los penales, el líder de Integridad Democrática planteó una medida de choque inmediata: la habilitación de cuarteles militares como centros de reclusión temporal mientras se construyen nuevas megacárceles.
El plan incluye un régimen de incomunicación total para los cabecillas, buscando neutralizar las extorsiones que se ordenan desde el interior de las prisiones. Además, el candidato aseguró que toda la infraestructura carcelaria se ejecutará mediante procesos de licitación transparentes para evitar actos de corrupción.
Reestructuración de la PNP y las Fuerzas Armadas
Grozo también abordó la crisis operativa de la Policía Nacional (PNP), revelando que actualmente el 60% de su parque automotor está inoperativo. Su propuesta incluye una reforma profunda de la institución para devolverle el liderazgo del orden interno, dotándola de vehículos y tecnología.
Por su parte, las Fuerzas Armadas dejarían de realizar patrullaje preventivo común para enfocarse en:
Brindar soporte logístico y plataformas de inteligencia a la policía.
Custodiar puntos estratégicos para liberar a más efectivos policiales, permitiendo que estos se concentren en el patrullaje de las calles.
La promesa de los seis meses
Al ser cuestionado sobre la viabilidad de su cronograma, el exgeneral aclaró que su meta no es la erradicación total del delito, sino el retorno del principio de autoridad. “No digo que no habrá ni un solo delincuente, sino que el ciudadano podrá salir a la calle sin miedo. A los extorsionadores los vamos a acorralar y sacar de las calles”, finalizó.











