
Las bancadas mayoritarias mantienen un silencio cómplice ante las revelaciones del "Chifagate" y presuntas injerencias en Indecopi. Sin sus firmas, las mociones de vacancia y censura están condenadas al archivo.
El presidente de la República, José Jerí, parece haber encontrado su mejor póliza de seguro en el Palacio Legislativo. Pese a la gravedad de las denuncias que lo vinculan con empresarios chinos y presuntos favores gubernamentales, el bloque mayoritario del Congreso ha decidido cerrar filas en torno al mandatario, bloqueando cualquier intento de control político efectivo.
El peso del respaldo parlamentario
La estabilidad de Jerí en Palacio de Gobierno no es casualidad. El mandatario cuenta con el aval de tres fuerzas clave que, en julio del año pasado, lo llevaron a la presidencia del Congreso y, posteriormente, sostuvieron su ascenso por sucesión constitucional tras la salida de Dina Boluarte:
Fuerza Popular: 20 integrantes.
Alianza para el Progreso (APP): 17 integrantes.
Podemos Perú: 11 integrantes.
En total, son 48 votos que actúan como un escudo infranqueable. Esta cifra es determinante para impedir que prosperen las tres mociones de censura presentadas contra Jerí —en su condición de titular del Parlamento— y la moción de vacancia por incapacidad moral que promueve Perú Libre.
Denuncias que no conmueven al bloque
El blindaje se mantiene firme a pesar de un expediente de cuestionamientos que crece cada semana. Entre los hechos que las bancadas mayoritarias parecen ignorar se encuentran:
El "Chifagate": Imágenes que muestran al presidente ingresando encapuchado y fuera de agenda al local del empresario Zhihua Yang.
Visitas sospechosas: El ingreso a Palacio de Gobierno de Ji Wu Xiaodong, ciudadano chino bajo investigación.
Caso Indecopi: La revelación periodística de Perú21 sobre una presunta intervención directa de Jerí en Indecopi para favorecer los negocios de Yang.
Doble discurso y "lavado de manos"
Mientras la indignación ciudadana crece, las respuestas de los líderes de estas bancadas oscilan entre el silencio y la ambigüedad. El fujimorismo, liderado por Keiko Fujimori, no ha fijado una posición de rechazo firme. Por su parte, el partido de César Acuña (APP) emitió un comunicado pidiendo la renuncia del mandatario, pero se niega a firmar las mociones que harían efectiva su salida.
En una línea similar, Podemos Perú, de José Luna Gálvez, ha evitado asumir responsabilidad, señalando a otros grupos parlamentarios por la permanencia de Jerí. Mientras tanto, bancadas como Avanza País y Renovación Popular —aunque esta última ha solicitado un Pleno extraordinario— tampoco han sumado sus firmas a las iniciativas de destitución.
Un escenario de impunidad
Para los analistas, este escenario refleja un pacto de supervivencia política. Sin las rúbricas de estos bloques, la recolección de firmas para la vacancia sigue siendo un proceso lento y cuesta arriba. Mientras el Congreso no alcance los consensos necesarios, José Jerí continuará en el poder, respaldado por un Parlamento que prefiere la estabilidad del status quo antes que la transparencia del Ejecutivo.











