
La inclusión de las hijas del mandatario, el desvío de la agenda estratégica de la OCDE en París y la cercanía del cambio de mando desatan duras críticas contra una visita oficial que analistas califican como un "capricho".
El pasado 18 de junio, a escasas semanas de que se concrete el cambio de mando y comience una nueva gestión gubernamental, el presidente José María Balcázar abordó un vuelo con destino a Roma. Aunque la agenda oficial del Despacho Presidencial justificaba el viaje como una misión protocolar indispensable —entregar en mano al papa León XIV la invitación formal del Estado peruano para una visita en noviembre—, los detalles logísticos y financieros han encendido las alarmas de la opinión pública.
Entre pasajes aéreos, hospedaje y viáticos, el viaje supuso un desembolso que superó los S/ 271 mil provenientes de los recursos públicos. La cifra ha cobrado especial notoriedad tras revelarse que la comitiva original sufrió modificaciones de último momento que desnaturalizaron el carácter estrictamente institucional de la comitiva.
De 10 a 13 integrantes: Familiares en la comitiva oficial
De acuerdo con las autorizaciones iniciales, la delegación oficial debía estar integrada por diez personas. Sin embargo, el grupo final que pisó suelo europeo se expandió a trece integrantes. Un reciente reporte periodístico reveló que en la ampliación de la lista se incluyó a familiares directos del jefe de Estado:
- Financiamiento de familiares: Tania y Ana Balcázar, hijas del mandatario, formaron parte del grupo, aparecieron en las fotografías oficiales junto al papa León XIV y habrían sido financiadas con dinero del Estado.
- Gestiones en Torre Tagle: Se conoció que la primera dama, Blanca Nelly Quiroz, realizó gestiones directas ante el Ministerio de Relaciones Exteriores para asegurar su participación en la visita.
- Restricción de prensa: Paralelamente, el Ejecutivo no autorizó el viaje de los equipos de la televisión pública para realizar la cobertura periodística, limitando el registro de las audiencias a las imágenes del fotógrafo oficial de Palacio.
"Fue un capricho": Cuestionamientos a la urgencia de la transición
Para diversos analistas políticos, el desplazamiento carecía de urgencia institucional debido a que el actual gobierno se encuentra en pleno proceso de transferencia. El exministro de Trabajo, Juan Sheput, criticó severamente el viaje, señalando que la invitación al Sumo Pontífice para noviembre bien pudo haber sido asumida por el gobernante electo que asumirá funciones este 28 de julio.
“Había tiempo más que suficiente para que el próximo presidente o presidenta del Perú hiciera ese viaje e invitara formalmente al papa. Si ha ido Balcázar es por capricho. No le veo otra razón creíble”, sostuvo Sheput, añadiendo que el gasto de la familia presidencial debió salir de sus propios bolsillos y amerita una investigación.
Por su parte, el analista internacional Miklos Lukacs coincidió en que el incremento injustificado de la comitiva deslegitima el acto protocolar. “El Estado no está para satisfacer necesidades personales ni deseos de viajar al extranjero. Si ese es el caso en el viaje del presidente, habría un problema”, advirtió Lukacs, recordando que cada miembro de una misión internacional debe cumplir un rol técnico regulado por ley.
Se canceló la cita estratégica de la OCDE en París
Quizás el hecho más grave en términos de política exterior fue la cancelación de una de las escalas clave del viaje. El presidente Balcázar dejó sin efecto la reunión programada en París, la cual se consideraba estratégica para el proceso de adhesión del Perú a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Esta cita en Francia había sido presentada formalmente ante el Congreso de la República como uno de los argumentos principales para obtener el permiso de salida del país. Sin embargo, la agenda presidencial terminó concentrándose exclusivamente en Italia, donde además de la cita con el papa León XIV, el mandatario se reunió con el director general de la FAO.











