
Mientras el VRAEM y el sur sufren el embate de las lluvias, el Estado peruano evidencia un preocupante desaprovechamiento de recursos. La ANIN advierte un déficit de más de S/ 5,000 millones para culminar defensas ribereñas este 2026.
La historia parece repetirse con la misma fuerza que los huaicos. A pesar de contar con partidas millonarias para enfrentar la furia de la naturaleza, la ejecución presupuestal del Estado peruano revela una alarmante desconexión entre el dinero asignado y las obras de infraestructura necesarias para salvar vidas. Según datos de la Plataforma del Estado Peruano, el enfoque preventivo sigue siendo la gran asignatura pendiente.
Presupuesto vs. Realidad: El estigma del mantenimiento
Durante el año 2025, el Gobierno destinó más de S/ 2,268 millones al programa "Reducción de la Vulnerabilidad y Atención de Emergencias". Sin embargo, el análisis de estas cifras arroja un dato crítico: apenas el 33% (S/ 757 millones) se invirtió en infraestructura física y obras de prevención. El grueso del presupuesto, aproximadamente el 67%, se diluyó en gastos de operación, mantenimiento y atención inmediata de la emergencia una vez ocurrido el desastre.
Esta estructura de gasto confirma un desaprovechamiento significativo de recursos por parte de los gobiernos locales y regionales, quienes mantienen miles de millones de soles sin utilizar mientras las poblaciones del sur y el VRAEM continúan esperando el auxilio estatal.
ANIN 2026: Un déficit que pone en riesgo al litoral
El panorama para el presente año fiscal no es más alentador. La Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) cuenta con un presupuesto de inversión de S/ 2,895 millones para el 2026. No obstante, la propia entidad ha señalado que esta cifra es insuficiente: se requieren S/ 7,950 millones para cubrir la cartera de proyectos programados.
Esta brecha financiera de más de S/ 5,000 millones pone en jaque cerca de 30 obras de defensa ribereña. La falta de financiamiento adecuado ha generado la paralización o el retraso de intervenciones prioritarias, dejando a zonas vulnerables en una situación de riesgo similar a la vivida durante El Niño Costero de 2017.
La ineficacia de las transferencias
Aunque se han autorizado transferencias directas —como los S/ 109 millones inyectados en noviembre de 2025 para intervenciones prioritarias—, la capacidad de respuesta en el territorio sigue siendo lenta. El sistema, dependiente del Fondes y de la ejecución subnacional, muestra signos de agotamiento ante la burocracia y la falta de cuadros técnicos que transformen el dinero en muros de contención y cauces limpios.
🎙️ El análisis de "Radio La Estación":
"¡Es indignante, señores! Tenemos la plata pero no tenemos la capacidad. El portal del Estado nos dice en nuestra cara que de cada 10 soles para desastres, solo 3 se usan para construir obras que nos protejan. El resto se va en 'mantenimiento' y en repartir ayuda cuando ya la gente perdió su casa. Y ahora la ANIN dice que le faltan 5 mil millones para las defensas ribereñas. ¿Acaso estamos esperando que otro Fenómeno del Niño nos arrastre para recién reaccionar? ¡Los alcaldes y gobernadores tienen miles de millones guardados mientras nuestros hermanos del sur se hunden en el lodo! ¡Basta de burocracia, queremos cemento que salve vidas!"











